“Sólo se conserva lo que se valora, y solo se valora lo que se conoce”

lacasita

A comienzos del siglo XX, la Diputación Foral de Navarra emprendió un proyecto de construcción de granjas escuelas. Su función fue la de impulsar la innovación y la experimentación, especialmente ganadera, así como prestar un servicio de formación y asesoramiento a todos los agricultores y ganaderos navarros que lo solicitasen. Su origen está en la política regeneracionista del momento, que promovió el aumento de la productividad mediante la formación de los agricultores y la difusión de las mejoras agrícolas.

De todas las granjas escuela construidas entre 1904 y 1908, solo queda en pie la Casa-Dirección, justamente situada a las puertas del recinto escolar de Sonia Pérez e Irene Apesteguía. Estas dos alumnas del IES Julio Caro Baroja decidieron estudiar esta casita, situada en el barrio pamplonés de San Juan, memoria de un pasado suburbano absorbido por el crecimiento de la ciudad. Cada día, durante los 175 días del curso escolar, las alumnas y alumnos del Instituto entran y salen sin prestar atención ni preguntarse qué hace ahí ese viejo edificio que, sin embargo, es un bien patrimonial. Esto les animó a investigar más sobre "La Casita" y descubrir cuándo se construyó, para qué sirvió o por qué sigue en pie.

Expositor informativo frente a "la Casita"

Expositor informativo frente a "la Casita"

La investigación les ha dado la oportunidad de conocer la importancia que tiene el patrimonio para las sociedades. Concluyen que las instituciones tienen la obligación de garantizar su conservación, aunque los ciudadanos son también responsables. Y por ello presentaron un proyecto ante el Ayuntamiento de Pamplona para utilizar el expositor informativo instalado delante de su Instituto para contar la historia de "la Casita" y sus actividades a lo largo del siglo XX.

«Los cimientos de "La Casita": Memoria de un pasado agrícola e innovador en la Navarra de comienzos del siglo XX» obtuvo el tercer premio de la novena edición de Eustory.